¿Conserva bien el café en su casa?

Redacción ProAgro

Lo ideal sería consumir el café recién preparado, sin embargo, el trajín diario obliga a almacenarlo. Sepa cómo conservarlo de la mejor manera.

Es costumbre tener un extremo cuidado con el almacenaje de productos frescos porque son más delicados, de lo contrario, podrían suponer un riesgo para la salud. En cambio, productos secos como el azúcar, la harina, los cereales, las legumbres secas y el café se suelen guardar de cualquier manera.

El café se debería consumir siempre recién preparado; saber cómo conservar el café es fundamental para asegurarnos de mantener intactas todas sus propiedades, la bebida conserva muchos aromas volátiles que tienden a perderse en corto tiempo.

El típico recipiente donde se guarda el café son los llamados “tuppers”, pero no es recomendable guardarlo así porque es un producto instantáneo; el polvo al estar en contacto con la temperatura del refrigerador puede generar humedad y producir bacterias.

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Se debe elegir recipientes sin olores extraños, siempre limpios y secos, de paredes gruesas y cierre hermético sin daños en un lugar fresco, seco, oscuro y alejado de corrientes de aire. Limpiar bien los tarros cuando se vacíen, con un jabón suave y secarlos muy bien.

Se recomienda comprar café en grano siempre recién tostado, porque entre más tiempo pase desde el tueste, menos aroma tendrá. Los granos se vuelven muy sensibles y pueden verse afectados por el oxígeno del aire, el calor, la humedad, la luz directa, el frío extremo, los olores fuertes e, incluso, el dióxido de carbono que expulsa el propio café.

Debido a ello, el mejor lugar para almacenar el café es la nevera o una despensa cerrada; las fuentes de calor que se encuentran en la cocina son los peores enemigos en la conservación del grano, porque la temperatura facilita la oxidación del café y con ello la pérdida de aromas esenciales.

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Es mejor comprar el café en un establecimiento que maneje una adecuada rotación del producto, y mantener herméticamente cerrado el producto, evitando su contacto con el aire. Una vez abierto el empaque, es importante consumirlo en los siguientes días. Así logrará percibir su sabor original.

Asimismo, compre cantidades que consuma rápidamente para no almacenar por largos periodos de tiempo. El café tostado y empacado en bolsas normales, puede considerarse fresco cuando está molido, hasta por un mes, y en grano por dos meses, dependiendo desde luego de las condiciones donde se almacene.

Es preferible conservar el café tostado, sin moler, porque el café tostado en grano se conserva muchísimo mejor que el café molido. El poder moler el café justo en el momento que vamos a hacerlo es lo ideal, así como controlar el punto de molienda adecuado para el modo de preparación que se vaya a utilizar, para que los aromas se desprendan en la extracción y no antes.

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