Agricultores del corredor seco hondureño acceden a semillas biofortificadas

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Los cultivos biofortificados contribuyen con la seguridad alimentaria y nutricional.

Unas 112 familias del municipio de Namasigue, Choluteca, Honduras, fueron beneficiadas con semillas biofortificadas de maíz, asistencia técnica en producción agrícola y fortalecimiento de cajas rurales.

Durante los últimos 12 meses, estas familias fueron partícipes del proyecto “Fortalecimiento de las buenas prácticas agrícolas en cultivos de maíz y frijol biofortificados”, que desarrolla y apoya financieramente la Agencia de Cooperación Internacional de Chile (AGCI).

El objetivo del proyecto es difundir el uso de nuevas variedades de cultivos de granos básicos biofortificados, de alto nivel nutricional, potencial de rendimiento y tolerante a las principales plagas y enfermedades; que contribuyan a mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de las personas.

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La iniciativa es ejecutada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), a través de la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (DICTA), y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), entre otras instituciones.

Las tecnologías que estas familias acceden son semillas biofortificadas generadas por DICTA. En el caso de frijol, se ha dispuesto semilla de la variedad Honduras Nutritivo que se caracteriza por su valor nutricional debido a su alto contenido de hierro y zinc, en un porcentaje mayor al que presentan las variedades tradicionales y mejoradas en la actualidad en Honduras, contiene 53% más de hierro y 54% más de zinc.

El maíz que se ha distribuido es de las variedades biofortificadas de alta calidad proteica (QPM), Olanchano y Lempira, que contienen más zinc, un mineral que los niños necesitan para su desarrollo intelectual y físico. En Honduras son muy bajos los niveles de zinc en los niños.

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“El maíz normal es muy bajo en sus aminoácidos esenciales que sirven para el crecimiento y el desarrollo del niño; por medio del Programa de Maíz se ha venido trabajando con maíz de alta calidad proteínica donde se ha generado variedades e híbridos dirigidos para el corredor seco tolerantes a la sequía”, afirmó Oscar Cruz, del programa de Investigación de DICTA.

Dilcia Marina Sánchez, tesorera Caja Rural Voluntades Unidas, expuso que “mi experiencia en la siembra de maíz y frijol biofortificado ha sido buena; es más trabajo pero tenemos mejores rendimientos, el sabor del frijol les gusta a los niños, vale la pena la inversión de tiempo y dinero con los insumos porque los resultados son mejores.

De acuerdo a HarvestPlus LAC, la biofortificación es una estrategia que utiliza el fitomejoramiento (técnica convencional de cruzamiento natural de plantas) para desarrollar cultivos más nutritivos y con mejores características agronómicas, como mayor rendimiento, resistencia a plagas y enfermedades, y/o tolerancia a estrés en condiciones de sequía. Todo esto se traduce en una mayor nutrición y mejor seguridad alimentaria.

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