¿Amenaza el Cafta a los porcicultores?

Redacción ProAgro

La entrada de carne de cerdo libre de arancel desde Estados Unidos está obligando a los productores a estar modernizados antes del próximo quinquenio.

Por Daisy Bonilla

Los porcicultores de Costa Rica y El Salvador, en los últimos años, han invertido esfuerzos para elevar el consumo, pero además, tienen una preocupación extra: el desafío mayor de cara a 2020: la entrada de carne de cerdo estadounidense con 0% de arancel. Los miembros de la industria se siente amenazados con el Tratado de Libre comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-RD), y no es para menos: solamente los productores que estén realmente en un nivel de productividad alto son los que van a poder competir, explicó el Ministro de Agricultura y Ganadería de Honduras, Jacobo Paz Bodden.

“Debemos trabajar en capacitación, en genética, en financiamiento adecuado y en estar pendientes de que las plantas de alimentos no abusen con los precios, es importante que la cadena de valor este debidamente integrada”, puntualizó. Cada año crece 10% la cuota de carne de cerdo estadounidense libre de impuestos, producto del Cafta. La cuota de carne supera las 1.100 toneladas.

Los productores salvadoreños, por su parte, señalan que una tarea pendiente y que podría ponerlos a competir en igualdad de condiciones es la certificación internacional de un rastro para poder exportar al mercado estadounidense y al resto de Centroamérica. La idea de los productores cuscatlecos, es disponer de una instalación que cumpla con las especificaciones de la industria porcina internacional y que pueda certificarse en varios países para incursionar en otros mercados.

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Algo que deben superar los porcicultores es que, mientras los demás países en la zona pueden exportar sus productos cárnicos, El Salvador solo puede seguir la relación comercial de importación. Pese a ello, es importante resaltar que la región se verá afectada por la apertura del mercado. Pero la magnitud del impacto en los productores dependerá de cuánto se hayan preparado en estos años y en los venideros.

El consumo

En los últimos tres años, tanto la producción como el consumo en el mercado hondureño se ha incrementado. Las cifras de la Asociación Nacional de Porcicultores (Anapoh) dan cuenta que, actualmente, los “catrachos” se “comen” 11,24 libras de carne de cerdo anual per cápita. La gremial reporta una tasa de crecimiento entre 2015 y 2016 de alrededor del 15% en la producción y de igual magnitud en el consumo.

En torno al incremento en el consumo local, el representante de los porcicultores, Edgardo Leiva, explicó: “Hemos ayudado en este repunte gracias a los acuerdos entre la Asociación y los importadores. El año pasado, para el caso, comenzó un convenio mediante el cual se va a comprar más cerdo local bajo un programa de sustitución de importaciones”.

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“Otras cifras establecen que el consumo global neto de carne porcina se sitúa en unas 39.000 toneladas anuales (85 millones de libras), de ese total, cerca de un 30% se consume en San Pedro Sula y un 45% en Tegucigalpa; el resto, es decir, un 25%, está distribuido a nivel nacional”.

El especialista es del criterio que el precio del cerdo, es casi un valor internacional, dictado por las importaciones desde los Estados Unidos, porque casi el 65% del consumo ingresa de ese destino, por lo cual los valores se mantienen estables. Agregó que, más del 70% de los cerdos están confinados en granjas muy tecnificadas.

También admitió que el porcentaje restante, pertenece al sector informal o a lo que “nosotros llamamos cerdo de tras patio o la alcancía del pobre”. Las razas más consumidas de porcino en Honduras son las de línea blanca Landrace y Giorgia. A nivel regional, en productividad de carne de cerdo Honduras ocupa el tercer lugar, después de Costa Rica y Guatemala.

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La calidad es prioridad

Actualmente, la producción salvadoreña es de 800 toneladas métricas de carne porcina al año. La cifra de mercado no es compatible, tomando en cuenta que se importan cerca de 2.000 toneladas métricas casi, en su totalidad, procedentes de Estados Unidos. De esa forma, en las mesas se sirve un 40% de carne fresca producida en el país y un 60% importada.

De acuerdo a la percepción de empresarios vinculados con el sector porcicultor, quienes pidieron mantener su nombre en la privacidad, porque otros productores han sido víctimas de extorsión por parte de estructuras criminales, la industria está lista para competir en calidad de carnes.

“Sí es posible competir en calidad de carnes, tenemos genéticas altamente competitivas en el mercado, el sector no se ha quedado de brazos cruzados, además estamos incorporando más tecnología, y líneas genéticas para lograr la sostenibilidad, pero la creación de un rastro internacional es nuestra principal aspiración y continúa siendo el punto crítico para nosotros”, coinciden.

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Para competir hacia 2020 y no ser impactados con la entrada de carne más barata en Centroamérica, la tarea es grande. Los productores salvadoreños insisten que una tarea pendiente que les permitirá mantenerse en igualdad de condiciones es la certificación internacional del rastro para poder exportar al resto de la región.

Por ahora, los salvadoreños trabajan para aumentar la producción en un 6% en los próximos cinco años. Para esto están buscando alternativas para abaratar los costos de producción, que en un 85% son por alimentación, mediante la producción de sustitución de soya y maíz por harina de yuca amarga. Además, se está buscando que el consumidor tenga una identificación directa con la carne de cerdo local.

En aprietos

Según los porcicultores de Nicaragua, esta actividad se está reduciendo en el país y aseguran que algunas granjas porcinas están desapareciendo. De hecho, de 56 granjas “grandes” organizadas, ocho han fracasado. Mientras tanto, a los porcicultores les siguen afectando, además, otros problemas como altos costos de producción, “la percepción equivocada de que la carne de cerdo es dañina para la salud” y la falta de interés de la industria nacional para apoyarlos en iniciativas de crecimiento.

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Fomentar el mercado

Para fomentar el mercado los productores se están armando con sus mejores estrategias para darle “al cliente, los mejores cortes, de excelente calidad” y aumentar el consumo. Costa Rica está a la cabeza con un consumo per cápita de 13 kilos. Para los próximos cinco años, se espera que el mercado varíe desde un mínimo de 2,1% hasta un máximo de 4,7% anual.

Este país en 2011 había registrado un consumo era de 10,1 kilos per cápita, en el caso salvadoreño de 2011 a 2014 se duplicó la cifra (creció 133%) al llegar a 3,5 kilos; en Honduras en 2014 se consumían 4 kilos per cápita, 7 kilos en Guatemala y 2 kilos en Nicaragua.

Pero si de precios se trata, en Guatemala ese nivel se mantiene en 3,85 dólares, en Nicaragua esa cifra llega a US$3,70; en Honduras a US$3,91 y a US$4,39 en El Salvador. Costa Rica y Panamá, para el caso, presentan niveles más bajos con relación a los demás países de la región; el primero con US$2,96 y, el segundo, con US$3,25.

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En Costa Rica, con datos hasta 2012, la producción local era de 55.438 toneladas métricas de carne con lo cual abastecían hasta en un 90% el consumo nacional. El 10% que se importa, hasta el momento, proveniente principalmente de Estados Unidos y una pequeña parte de Canadá.

En el caso tico, el consumo se ha mantenido en crecimiento, al ubicarse como el segundo en mayor ingesta de esta carne en Latinoamérica, comentó Alexandra Urbina Bravo, gerente del Programa Nacional de Cerdos del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica (MAG).

Y, esto, se debe campañas paraincentivar el consumo como el Día Nacional del Cerdo, decretado así, el 15 de marzo de cada año, donde entidades como la Cámara Costarricense de Porcicultores, buscan estimular el incremento en el consumo de carne de cerdo, además de informar acerca de las bondades de sus nutrientes y de los nuevos sistemas de producción.

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El Salvador no se ha quedado atrás, y vallas y muppies en las carreteras invitan a los pobladores a comer carne de cerdo, como parte de las iniciativas de la Asociación Salvadoreña de Porcicultores (ASPORC) en beneficio del rubro. Estrategias de campañas publicitarias de las empresas del sector incitando al consumo también han dado resultados muy positivos, entre ellas la creación del “Club Lechón”, que fue lanzado en noviembre de 2016 y sigue captando centenares de afiliados.

La porcicultura regional tiene buenas oportunidades para posicionarse en el mercado, aunque su elevada tasa de importación dependa de los precios internacionales de la carne. Para mantenerse a flote, los productores deberán seguir buscando alternativas de mejora que les permitan fortalecerse como gremio para crecer y cubrir las demandas.

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