Caribe con necesidad de reducir factura de importación de alimentos

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La actividad agrícola en una de las regiones del mundo más expuestas a los huracanes y otros eventos climáticos extremos crea dificultades y desafíos para los países del Caribe.

Aumentar la producción de alimentos en el Caribe para reducir una millonaria factura de importaciones, disminuir la pobreza y mejorar la nutrición de la población local son algunas de las metas de Didacus Jules, como director general de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO).

Para alcanzarlas, el titular del mecanismo de integración regional caribeño encontró en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) un socio de peso. Jules suscribió con el director general del IICA, Manuel Otero, un convenio de cooperación técnica para el fortalecimiento de las cadenas de valor y de los sistemas de sanidad agropecuaria e inocuidad de los alimentos y la utilización de biotecnología en el Caribe, entre otros temas críticos para el sector agropecuario.

“Como Estados pequeños tendemos a estar en desventaja en acuerdos multilaterales, pero nos hemos estado organizando de manera tal que tengamos un plan de acción para la agricultura en la región. Nuestra factura por importar alimentos alcanza casi mil millones de dólares y ese gasto tiene que bajar”, afirmó Jules.

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La OECO es una organización intergubernamental dedicada a la armonización e integración económica, la protección de los derechos humanos y legales, y el fomento del buen gobierno entre un grupo de diez miembros que comprende Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, las Islas Vírgenes Británicas, Anguila y Martinica.

El titular de la OECO, quien cuenta con un doctorado en Educación en la Universidad de Wisconsin y es un reconocido defensor del potencial creativo e intelectual del Caribe, enfatizó que el objetivo de reducir la factura por importación de alimentos, de unos 1.000 millones de dólares anuales, trasciende el plano económico.

“No se trata únicamente de que paguemos menos, porque sabemos que la seguridad alimentaria tiene un papel muy importante en el combate de la pobreza” dijo Jules, indicando que la agricultura puede convertirse en un agente generador de empleos y prosperidad.

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Jules señaló que la actividad agrícola en una de las regiones del mundo más expuestas a los huracanes y otros eventos climáticos extremos crea dificultades y desafíos para los países del Caribe. Esa realidad pone a la región con el más alto índice de desastres naturales del mundo en la primera línea de la batalla contra el cambio climático y por la mitigación de sus efectos.

“Tenemos mucho trabajo por hacer en cuanto al desarrollo de formas de producción más resilientes, introducción de nuevas tecnologías y de nuevas variedades que puedan soportar mejor los efectos del cambio climático”, añadió el director general de la OECO al referirse a uno de los temas incluidos en el acuerdo firmado con el IICA, que promueve el desarrollo de la resiliencia contra el cambio climático.

“No vivimos en una burbuja”, indicó Jules al responder a los escépticos que dudan de la capacidad del Caribe de producir sus propios alimentos. “Reconocemos que el mundo es un lugar con muchas interdependencias, así que no estamos diciendo que ya no vamos a importar comida. Lo que decimos es que cada sociedad tiene una responsabilidad que cumplir en cuanto a la seguridad alimentaria y eso significa no depender totalmente de fuentes externas. Esto también significa optimizar lo que la naturaleza te ha dado”, concluyó el funcionario.

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