Desarrollan proyecto para combatir enfermedades de los cítricos

FlorC

Proyecto nace como una preocupación de la Estación Experimental Agrícola de la UCR, el Laboratorio Fabio Baudrit Moreno por los pequeños productores.

Gabriela Mora, periodista

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Costa Rica, 8 de julio, 2015. La Revista Productor Agropecuario conoció durante la Expo-UCR 2015, la técnica de la citricultura costarricense, la cual busca hacer frente a la amenaza del HLB (Dragón amarillo), principal enfermedad que enfrentan los cítricos en el mundo causada por la bacteria Candidatus Liberibacter spp.

Un proyecto inter-universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA) y el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) buscó desarrollar las metodologías de detección del patógeno en el cultivo y su vector, proponer métodos de combate biológico con hongos y parasitoides, explorar el efecto del riego y la fertilización sobre el cultivo, además de capacitar a extensionistas agrícolas tanto en la detección del HLB como en el combate de su vector.

Este proyecto se realizó con el objetivo de desarrollar, transferir y adaptar la tecnología que ya se conocía para mejorar la producción, controlar la enfermedad, poder mejorar la condición del pequeño productor y la rentabilidad del cultivo principalmente en la zona de Acosta”, comentó Hernán Camacho, ex Director de la Escuela de Biología de la UCR y especialista en controles biológicos.

Según José Guillermo Chacón, profesor de horticultura de la UCR, el patógeno de esta enfermedad es dispersado por un pequeño insecto conocido por los entomólogos como diaphorina citri, el cual transmite la bacteria de un árbol a otro cuando se alimenta de los fluidos extraídos de los brotes nuevos, afectando y reduciendo la producción severamente.

De acuerdo a las declaraciones del experto los efectos de la enfermedad en los cultivos se logran observar entre los seis y el año de haberse infectado. Dentro de los síntomas se destacan las manchas amarillas en las hojas e irregularidades en ellas, se distorsiona la forma del fruto, incluso el jugo se vuelve amargo, además afecta la productividad, porque con la ella cae año con año, hasta que alrededor del tercer, cuarto o quinto año la planta desaparece.

El control del vector se da con el uso de insecticidas, esto porque cuando hayan amenazas de que las poblaciones se levanten será el momento de hacer las aplicaciones con cierta frecuencia y con dosis adecuadas además se podrá compartir con controles biológicos.

Esta enfermedad se posiciona en gran parte del mundo, en el 2011 llegó a Costa Rica, se detectó en fincas de la empresa costarricense TicoFrut, en el cantón de los Chiles, quienes le dieron y por ahora mantienen un control eficiente en sus producciones.

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