Cuatro estrategias para tener una crianza de cerdos exitosa

Maria Calero

Para poder tener un negocio porcícola rentable debemos tener presentes muchos factores. Estos no deben convertirse en problemas para el criador; sino en oportunidades para diferenciar su granja de otras en el mercado.

En la industria porcina para lograr tener una granja que sea rentable, considerando los costos actuales, existen distintas metas y desafíos; entre ellos, lograr más cerdos nacidos por madre, más partos por hembra al año, menos mortalidad en etapa de maternidad; y por ende, más cerdos destetados y un mayor número de cerdos vendidos. Asimismo, los desafíos incluyen más kilos por lechón al nacimiento, más kilos por lechón a la bajada y más kilos por cerdo a la venta; siempre de la mano de buenas conversiones de alimento. 

Para esto, conocemos la influencia de distintos factores, los cuales deben incluir contar con una buena genética, una buena sanidad, un buen manejo y una buena alimentación.  Si bien algunas de estas estrategias pueden ser claras, siempre es importante un repaso de ellas para reforzar conocimientos:

1- Gestación temprana: Del servicio hasta los 28 días.
Si bien se dice que mejorar la calidad del alimento ofrecido en esta etapa puede ayudar a la formación de fibras musculares en los futuros lechones, no se ha encontrado diferencias estadísticas en trabajos dedicados a ese primer tercio hasta la fecha. Sin embargo, esta etapa puede ser usada en la recuperación de la condición de hembras que ingresaron con poco peso. En esta etapa es muy importante no mover hembras, ni someterlas a tratamientos que puedan provocarle pérdidas de embriones y se manifieste con menor número de nacidos al parto. 


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2-Maternidad: Las hembras primeras y de octava no son iguales. Debe haber un concepto de alimentación distinta en una primeriza (niveles mayores de Lisina) y mejor calidad de alimento. Hembras con muchos partos, más de 7, debe tener también un alimento más rico en nutrientes. 

Considerar que la hembra no debe perder más del 5% de su peso inicial de ingreso a maternidad sin lechones (día de parto). Y no perder más de 0.2 mm de grasa corporal. Tampoco se debe descuidar la temperatura del galpón. Esta debe tener 2 temperaturas: la requerida por el lechón (más de 30 grados, disminuyendo cada semana aproximadamente 2 grados) y la requerida por la madre (menor a 24 grados). Cualquier manejo incorrecto de esto perjudicará la ingesta de alimento en la madre y como consecuencia causará una menor producción de leche o la muerte del lechón por frío. 

3-Lechones pre-destete: Si bien esta etapa es muy dependiente de la disponibilidad de leche de la madre, tanto para el peso como para la supervivencia del lechón; éste puede tener algunas herramientas que favorezcan su mejoría. Revisando la calidad de alimento de las hembras de acuerdo a lo indicado en el punto anterior existen aditivos en estudio que mejorarían la calidad de calostro, el peso de nacimiento del lechón y la viabilidad del lechón recién nacido. No debemos menospreciar la ingesta de un alimento de buena calidad por parte del lechón como complemento a la leche materna; aún desde etapas tempranas. 


4-Engorde: Esta etapa es muy importante en la rentabilidad de una granja. Dietas deficientes o consumos de alimento inadecuados pueden influir notoriamente en el éxito del hato porcino. Pesos finales no competitivos, desuniformidad del hato e inadecuadas conversiones de alimento pueden generar muchas pérdidas de oportunidad en el negocio.

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