El nitrógeno puede ser su mejor o peor amigo

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Un suelo degradado por la utilización de nitrógeno, podría recuperar un porcentaje importante en cuestión de tres años con una utilización racional del nitrógeno. Asimismo podría multiplicar su productividad.

Fabián Calderón

El nitrógeno se considera un factor de crecimiento y desarrollo que debe aplicarse en los momentos de necesidades intensas y puntuales, ya que interviene en la multiplicación celular y es necesario para la formación de compuestos esenciales. Eso sí, aplicarlo no siempre es la mejor opción.

Esto porque, según los expertos, la fertilización nitrogenada amoniacal podría paulatinamente afectar los suelos y bajar la productividad de los productos que se siembran.

“El problema nace cuando se absorben muy altas cantidades de nitrógeno de amonio, la planta suelta acidez y disminuye la cantidad de algunos nutrientes que llamamos cationes: calcio y magnesio”, explicó Javier Yglesias, gerente de Fertilizantes de Grupo Colono.

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Hay que estar al tanto del daño que hay en el suelo y cómo trabajarlo. El nitrógeno amoniacal es una vía para hacerlo, pero este no siempre es la solución a los niveles de degradación de los campos. Yglesias destacó tres factores que denotan si el suelo está degradado y cómo el nitrógeno puede ser la razón por la cual están siendo dañados.

1-Está la concentración, proporción y distribución de nutrientes. Cuando es fuerte en amonio, se pierden nutrientes necesarios; el uso inadecuado del nitrógeno afecta todo este proceso.

2-Hay presencia de algunos elementos no deseables, como la acidez. “Si el suelo es muy ácido, se incrementa la concentración de aluminio porque es bastante tóxico, esto genera que aumente la solubilidad del hierro y la concentración de manganeso”, afirmó Yglesias. En primer lugar, se lavan los nutrientes deseables y, en segundo lugar, esa acidez residual hace que estén disponibles o solubles algunos de los nutrientes tóxicos.

3-El nitrógeno favorece el aumento de la actividad microbiana y dentro de esto, estaría el pH, la acidez del suelo, la cantidad de oxígeno disuelto y aire disuelto. Lo que sucede es que, en la acidificación del suelo, la mayoría de bacterias que ayudan a transformar la materia orgánica en nutrientes hacen que el pH crezca en ácidos excesivamente.

Respuesta

Según Yglesias, las estratégias para evitar la pérdida de fertilidad se pueden clasificar en dos grandes grupos: donde hay oxígeno y donde no. En el primer grupo, hay tres posibles estrategias. La primera es usar el nitrógeno en forma de nitrato y no en forma de amonio. En vez de acidez, exuda alcalinidad, y esto aumenta la posibilidad de calcio, magnesio y fosforo.

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La segunda consiste en no aplicar cantidades masivas de nitrógeno porque, cuando es muy fuerte, absorbe gran cantidad de amonio y produce que la acidez sea muy violenta. En cantidades menores, sería mejor y necesitaría aplicar menos nitrógeno para cumplir el mismo objetivo.

Y por último, el uso de algunos inhibidores que aumentan las pérdidas de nitrógeno en el suelo. Se estima que el 60% se pierde porque se lava o se va a la atmosfera en forma de amoniaco.

Para sistemas donde se carece de oxígeno, como en el caso del arroz, la mejor estrategia es poder darle al sistema algunos elementos de forma eléctrica negativa, como el fósforo o silicio. Cuando se fertiliza un suelo inundado de estos, usualmente mejoran los niveles de fertilidad.

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