Industria azucarera dominicana prueba el dulce sabor de certificarse

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La industria azucarera dominicana pasó en menos de 20 años de reina a cenicienta, pero un ingenio busca dar vuelta a las cosas por medio de validar su calidad.

Carlos Guisarre para Revista Mercados & Tendencias. 

La industria azucarera es una reliquia de la economía de República Dominicana. El acceso preferencial a Estados Unidos se debilitó con la caída del Muro del Berlín, así que los planificadores estatales del país caribeño entendieron que los empleos demandados por una nueva masa de profesionales se generarían con servicios como el turismo, las telecomunicaciones, la apertura a las zonas francas y el desarrollo de un hub marítimo.

Así, la llamada economía de los postres que había sostenido a la media isla por casi todo el Siglo XX (exportaciones de azúcar, café, cacao y tabaco), había quedado relegada a una ponderación del producto interno bruto cada vez menor,  la cual en la actualidad, junto con el resto del sector primario (agropecuaria, minería y pesca), no supera el 20% de participación.

Una prueba de que la caña de azúcar, por ejemplo, ha quedado relegada, es que el presidente de la Unión Nacional Azucarera dominicana, César Heredia, reportó que pese a una capacidad instalada para producir caña es superior a las 600 mil toneladas métricas, la producción real no sobrepasa las 560 mil toneladas métricas. Entonces, de esta producción, solo se exportan 208 mil toneladas métricas, por un valor de mercado de US$95,7 millones, dentro de una economía valorada en 2014 en US$63 mil millones.

Pero no todo es negativo, el Ingenio Cristóbal Colón recibió la certificación OHSAS 18001:2007 sobre Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud Ocupacional para los procesos de cultivo y cosecha de caña de azúcar, de la de la firma SGS;  con lo cual se convierte en la primera empresa en recibir un aval de esta naturaleza en la parte agrícola.

La información la ofreció el vicepresidente ejecutivo del Consorcio Azucarero de Empresas Industriales (CAEI), Alberto Potes, quien destacó que esa certificación se suma a la de calidad ISO 9001:2008, cuyo alcance incluye  la producción, molienda, fabricación, empaque, almacenaje y comercialización de azúcar crema, azúcar blanca y melaza del Ingenio Cristóbal Colón.

Potes afirmó que ambas certificaciones le otorgan al CAEI un valor agregado importante “en el proceso de expansión en el que se encuentra el consorcio, en el cual pretende triplicar la operación en los próximos 10 años”, desde el punto bajo en el que se encuentra la industria completa al día de hoy. Aunque no desglosó proyecciones de crecimiento o nuevos mercados a conquistar, a partir del pivote de la certificación recién obtenida.

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