Jóvenes cada vez toman menos café, ¿por qué?

Raquel Fratti

A futuro el consumo de café será una mezcla de un “ritual” rápido, un café de buena calidad y un lugar agradable, que permita continuar socializando en centros comerciales, de trabajo y cibercafés.

Actualmente el café compite en el mercado con jugos, té, y gaseosas que hace 50 años no existían, lo que ha provocado que los jóvenes prefieran estas últimas, según se desprende de un estudio realizado por la Universidad Latina de Costa Rica.

El estudio llamado “Café, de la casa a la cafetería: ¿qué pasa cuando una economía cambia de la agricultura a los servicios?”, señala que otra de las causas de la reducción en el consumo de café se debe a que las personas nacidas en los años 80 dejaron de tomar café porque sus padres no les enseñaron a consumir esta bebida, según señalaron.

El estudio se aplicó a 370 estudiantes de esta universidad con edades entre los 18 y 30 años, con el fin de conocer los patrones de consumo de café en adultos jóvenes. La selección fue aleatoria, las entrevistas se llevaron a cabo durante un período de tres semanas. La muestra cuenta con 95% de confianza y 5% de error.

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De acuerdo con el estudio, esta población prefiere el café en el desayuno, y consumen, en promedio, una taza (esta misma población, en los años 90’s, consumía casi dos tazas diarias). En el caso de las mujeres, el 44% lo bebe sólo en el desayuno y el 32% tanto en el desayuno como a media tarde. En el caso de los hombres, el 38% lo hace sólo en el desayuno y el 27% en el desayuno y a media tarde.

Además, el 85% de los encuestados que toman café por lo menos una vez al día, lo hacen por socialización, seguido por la tradición, la familia y la cultura; esto obedece a que el país ya no es una economía agrícola y el consumidor de café agrícola no responde a las mismas motivaciones que un consumidor urbano.

Las teorías disponibles para la comprensión del consumo de café fueron seleccionadas basándose en la capacidad de estas de explicar el efecto urbano en el estudiante, el papel de las mujeres en la fuerza laboral, compartiendo las responsabilidades domésticas y la revolución tecnológica y su impacto combinado en el papel de la familia como lugar para aprender patrones de consumo de alimentos, el papel de la madre como “maestra” del consumo de alimentos, el efecto de la tecnología de la información y los medios de comunicación en el consumo y la práctica rutinaria del hábito del consumo de café.

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Los resultados del estudio pretenden apoyar al sector cafetalero para entender las nuevas dinámicas del mercado y la necesidad de nuevas estrategias, que enfaticen la calidad, precio, rapidez y socialización entre los millenials como emergente de clientes, con educación y potencial económico.

“¿Cómo integrar el café con el trabajo y los nuevos centros de socialización? Nos parece que este es un negocio aún no ha sido explotado plenamente”, comentó Juan Aguirre, profesor e investigador de la Universidad Latina de Costa Rica y además realizador del estudio.

Agregó que, a partir de estos datos, se puede esperar que en un futuro, el consumo del café se convierta en una mezcla de un “ritual” rápido, un café de buena calidad y un lugar agradable, que permita continuar socializando dentro de lugares como centros comerciales, centros de trabajo y cibercafés.

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