El apoyo es insuficiente

Juan Rafael Lizano Sáenz, Presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria

500.000 empleos directos e indirectos, una recuperación del 4% en el Índice Mensual de Actividad Económica Agropecuaria (IMAGRO) al mes de febrero y una participación del 27% de las exportaciones nacionales en el primer trimestre del año. Las cifras son contundentes, nuestro aporte al desarrollo económico es indiscutible. Por años nos hemos mantenido como uno de los sectores más importantes del país y como parte de la cultura costarricense, a pesar de los intentos de minimizar al Sector Agropecuario.

Invitamos una vez más a los ciudadanos, autoridades y productores a reflexionar sobre el panorama que enfrentamos y sobre el apoyo que requerimos para mantener nuestra competitividad. En una época en la que nos enfrentamos a consumidores cada vez más exigentes, a competidores internacionales con mejores condiciones y a herramientas tecnológicas que cambian la forma de hacer las cosas; los agricultores de hoy hemos tenido que luchar para adaptarnos a los cambios y la experiencia ha sido positiva, pero parece que paralelamente a ellos las políticas nacionales no nos acompañan en este proceso de evolución.

Lo vimos en la oposición que enfrentamos para terminar con una parálisis de 12 años en cuanto al registro de agroquímicos, el que nos impedía reemplazar los productos obsoletos por las nuevas tecnologías. Lo vemos en las negociaciones comerciales a medias, que nos llevan a plantear la urgente necesidad de que el Gobierno haga una adecuada administración e implementación de los Tratados Comerciales firmados; para lograr un real acceso de nuestros productos a esos mercados y en las condiciones negociadas.

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Lo vemos con los precios de combustibles, notablemente altos comparados con los de la región, que nos hacen pagar un 26% más que el resto de los países centroamericanos. Lo vemos también en la infraestructura nacional (vial, portuaria, aeroportuaria, hídrica, acopio, entre otros) que nos impide ser más competitivos.

A pesar de todos estos obstáculos, el sector agropecuario costarricense paga el salario mínimo más alto de Latinoamérica y quisiéramos pagar mucho más, pero los altos costos de producción no nos lo permiten. Nos sentimos orgullosos de que el 73% de las personas ocupadas en el sector agropecuario residen en la zona rural, de llevar cada día a las mesas de miles de costarricenses sus tres tiempos de comidas y de manifestar nuestros puntos de vista como sector en cuanto a los temas y las políticas que nos afectan.

Aunque necesitamos un mayor impulso de las autoridades, no podemos dejar de mencionar el apoyo brindado por el Ministro de Agricultura, el Ing. Luis Felipe Arauz, en el proceso de publicación de los reglamentos que regulan el registro de agroquímicos, los cuales nos brindan herramientas de calidad que benefician la seguridad de los aplicadores en el campo, la de los consumidores, gracias al período de carencia y, por supuesto, realizan un aporte al medio ambiente.

Son muchos los desafíos que tenemos por delante, pero aun así el sector se mantiene unido y luchando para proteger su integridad; porque hemos sido un motor fundamental en la economía costarricense y lo seguiremos siendo, a pesar de todo. Desde la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, extendemos nuestra más sincera felicitación a cada uno de nuestros productores costarricenses.

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