Productores de frijol incorporan semillas de alta calidad en sus cultivos

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De acuerdo con el censo agropecuario del 2014, en Costa Rica existen cerca de 19.500 hectáreas sembradas de frijol.

Debido a la importancia del frijol en Costa Rica, las dos primeras categorías genéticas de esta semilla a nivel nacional son suplidas y reproducidas por la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit (EEAFBM) de la Universidad de Costa Rica por medio del proyecto de Acción Social Producción de semilla Genética y de Fundación de frijol (ED-158).

La EEAFBM en San José de Alajuela, única en el país, obtiene semillas de alta calidad por medio de un proceso llamado mejoramiento genético, la primera categoría que obtienen se conoce como semilla genética. Esta semilla es el primer paso del sistema oficial de reproducción de frijol iniciado por la propia EEAFB, el cual permite obtener semillas de alta calidad que cumplen con cuatro requisitos fundamentales: alta pureza genética y física y alta calidad fisiológica y fitosanitaria. Dicho proceso es certificado por la Oficina Nacional de Semillas (ONS), ente fiscalizador de calidad a nivel nacional.

La EEAFB también lleva más de 30 años trabajando con asociaciones de pequeños productores organizados (ASOPROS) de diversas regiones del país, con los cuales ha generado un sistema alterno de producción local, en donde estas semillas genéticamente mejoradas son suministradas y repartidas entre los asociados para obtener frijoles de alta calidad a un menor precio. Las ASOPROS pueden autoabastecerse de semillas y procurar la comercialización del grano por parte de sus asociados.

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A la fecha, la EEAFB se ha vinculado con asociaciones de productores en Veracruz y Águila de Pérez Zeledón, Guajaral, Concepción y Chángena de Buenos Aires, Sardinal de Carrillo, Pueblo Nuevo de Upala y Los Chiles.

Una vez obtenida la semilla genética, ésta se vuelve a sembrar y cosechar obteniendo la semilla fundación. Esta nueva semilla luego es suministrada al Consejo Nacional de Producción (CNP) para que por medio de sus reproductores se obtengan las nuevas categorías, la semilla registrada y por último, la certificada.

A medida que se siembran las diferentes semillas, éstas aumentan en cantidad. La última de estas semillas dentro del proceso, la certificada, se utiliza para cultivar el frijol. En el caso del sistema local, los productores reciben las semillas fundación y deben sembrarlas para obtener las dos últimas semillas.

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Desde la EEAFBM, también se establecen Comités Técnicos en las diferentes localidades para garantizar la fiabilidad del proceso y la calidad del producto final. Estos grupos son fundamentales para que el sistema de producción local prospere, así lo afirma el agrónomo e investigador, Néstor Chaves, coordinador de EEAFB, quien ha colaborado con la capacitación de sus miembros sobre procesos de siembra, fiscalización y evaluación de lotes, inspecciones de campo, manejo del cultivo, enfermedades transmitidas por semilla y manejo post cosecha.

Según indicó Chaves, los productores nacionales no solo deben enfrentarse a problemáticas ambientales como bajadas de temperatura que afectan la polinización de las semillas, sino también a un sistema de mercado que favorece a los grandes compradores sobre los propios agricultores.

Si bien el ámbito de regularización comercial es aún incierto, la EEAFBM permite una mejor distribución de semillas de calidad a nivel nacional para que todos los sectores puedan competir de cierta manera en el mercado. Asimismo, la estación también desarrolla nuevas variedades de frijol acorde con las amenazas o temporales que se detecten en el país.

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