Semillas del futuro están en Costa Rica

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En medio de las críticas, D&PL Semillas desarrolla semillas de alta calidad de algodón para la exportación.

En Chomes, provincia de Puntarenas, Costa Rica, destaca una marea blanca en medio del calor y los fuertes vientos de la zona. Se trata del cultivo de algodón, del cual se rescatarán únicamente las semillas para su exportación a Estados Unidos. Monsanto Costa Rica, a través de su subsidiaria Delta & Pine Land Company (D&PL Semillas) arrancó operaciones en 1997 en el país centroamericano, con sede en Cañas en Guanacaste, así como en Chomes de Puntarenas.

Se dedica principalmente a la generación, siembra y exportación de semillas de alta calidad del cultivo de algodón como parte del proceso de desarrollo e investigación de nuevas variedades para agricultores en Estados Unidos, alquilando las tierras donde cultiva en Costa Rica. Su proceso contempla plantas convencionales y modificadas genéticamente, lo que le ha traído mala fama entre el sector ambientalista.

La transnacional ofrece empleo a un promedio de 180 empleados por mes: 36 personas de manera permanente y más de 150 (esta cifra varía) de forma temporal. Contratan en octubre, para cosechar de abril a mayo. En octubre de 2014, Great Place to Work ubicó a Monsanto como la mejor compañía agrícola en el mundo para trabajar y la número ocho en el ranking global, de acuerdo con el reporte “World´s Best Multinational Workplaces 2014”.

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Adrián Vargas, gerente general de Monsanto en Costa Rica, explicó que la cercanía geográfica, un buen clima que permite obtener varias cosechas al año a diferencia de Estados Unidos, y el marco regulatorio hicieron que la compañía se asentara en el país centroamericano.

“Por cada semilla, hay aproximadamente 10 años de trabajo. Hemos trabajado en la reproducción de la semilla de algodón orientada al mercado de Estados Unidos. La semilla que manejamos acá es la semilla que potencialmente va a ser comercial en unos 3 años”, reveló Vargas.

El proceso

La compañía recibe desde Estados Unidos miles de kilos de semilla (la cantidad varía según el año) y mediante innovadoras técnicas agrícolas las reproduce para ser devueltas nuevamente a los investigadores en ese país norteamericano. Por cada 50-60 hectáreas se producen 1.250 kilos de algodón, estimándose la producción para la cosecha 2017 de 181.000 kilos. Por cada mota de algodón se obtienen 35 semillas.

Estas cifras cambian cada año: si para la variedad A tienen buen “stock” de semilla en Estados Unidos, la necesidad de que D&PL Semillas produzca va a ser menor; siempre varía la demanda según el inventario en Estados Unidos.La planta de algodón es desmotada, es decir, se separa la fibra de la semilla, la cual viene siendo el producto meta de la compañía. La fibra resultante es un subproducto que de igual forma es exportado a los países que Monsanto asigne.

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Lo que la empresa produce no es comercial, todo lo que está sembrado en Costa Rica es para exportar la semilla a Estados Unidos. “El tipo de permiso que tenemos nos obliga a que cualquier remanente de semilla sea destruido, eso es incinerado localmente. Al llegar la semilla a Estados Unidos ellos las distribuyen a diferentes fincas donde ellos tienen convenios de reproducción”, indicó Vargas.

Hay siete variedades sembradas en Costa Rica que se reproducirán masivamente, se distribuirán al agricultor con el que tienen convenio para reproducirlas y ellos obtendrán 300.000 bolsas de algodón dentro de un año que serán vendidas.

“Nosotros estamos reproduciendo la materia prima: la semilla para que el agricultor siembre y comercialice después la fibra. Cuando hablo de la tecnología donde la mitad de la camisa elaborada en Estados Unidos ha pasado por acá, no es la fibra en sí sino que logramos poner a disposición del agricultor norteamericano algo que dice ‘hecho en Costa Rica’”, dijo.

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¿Por qué D&PL Semillas no comercializa la fibra que obtiene del algodón? Vargas explicó que “somos el ‘Intel de la agricultura’, es como si trabajáramos con el chip que se va a estar usando en las computadoras dentro de 3 años, o como si aquí estuviéramos desarrollando el iPhone 10, cuando comercialmente se usa el 7. No comercializamos el algodón debido al volumen, porque nosotros de esta producción podemos estar sacando unas 800 pacas; esa fibra es tan poca en el volumen total que no es comercialmente atractiva”.

Responsabilidad social de la empresa

D&PL Semillas tiene un programa para la reducción del uso de agua; “estamos pasando de trabajar en áreas donde el riego es por gravedad, a la finca en Chomes donde trabajamos con riego por aspersión, y en algunos proyectos con riego por goteo. Se busca que la producción requiera menos agua”, según Vargas.

La compañía pretende hacer menos uso de insecticidas y pesticidas de banda roja; hace aproximadamente 3 años no utilizan este tipo de insecticidas, dando como resultado una producción más sostenible. La empresa cuenta con un programa de responsabilidad social a nivel global que trabaja a través de tres pilares: Monsanto Fund, Semillero del Futuro y Monsanto Together.

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Monsanto Fund apoya a diferentes organizaciones y programas alrededor del mundo, con el objetivo de mejorar la vida de las personas, reduciendo la brecha entre sus necesidades y los recursos. El fondo está enfocado en el objetivo de fortalecer tanto a las comunidades agrícolas como a las comunidades donde está asentada la empresa. Este fondo proporciona apoyo para mejorar la educación en las comunidades agrícolas de todo el mundo.

Asimismo, busca satisfacer las necesidades críticas de las comunidades mediante el apoyo a organizaciones sin fines de lucro que ayudan en aspectos como la seguridad alimentaria, el saneamiento, el acceso al agua potable, la seguridad pública y otras necesidades locales.

Semillero del Futuro busca financiar proyectos sociales de alto impacto social de interés agropecuario; mientras que Monsanto Together es el programa global de voluntariado de Monsanto, en el que todos los empleados participan donando su tiempo para realizar labores que apoyen la educación, el medio ambiente y a las comunidades.

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