Un dulce desarrollo asoma en la llanura norte costarricense

Raquel Fratti

Azucarera El Viejo es el principal ingenio de producción de azúcar en Costa Rica, con alrededor de 2.000.000 de bultos de azúcar de 50 kg al año.

Cuando Fernando Pinto Echeverría fundó en 1950 la empresa azucarera El Viejo, en Filadelfia, Guanacaste, Costa Rica, no imaginaba el gigante a nivel centroamericano en el que se habría de convertir la compañía. Hoy la empresa agroindustrial costarricense produce alrededor de 2.000.000 de bultos de azúcar de 50 kg al año.

El subproducto biomásico de este proceso, el bagazo, es utilizado como materia prima para producir energía eléctrica, aprovechando el potencial calórico del mismo. La compañía suministra hoy al Sistema Eléctrico Nacional aproximadamente 54 millones de Kw-Hr.

Azucarera El Viejo procesa la caña de azúcar que produce en sus 8.200 hectáreas y la que proviene de 570 agricultores que muelen su caña en el ingenio, para producir azúcar en las modalidades de Crudo, Blanco y Especial.

Cuenta con 410 colaboradores fijos y 400 trabajadores eventuales que ingresan durante la zafra, además de 1.666 proveedores nacionales y son más de 3.000 las personas beneficiadas con un empleo indirecto proveniente de la producción de azúcar. La empresa, el ingenio número uno del país, representa el 24% de la producción nacional de azúcar.

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El Viejo aplica un modelo de apoyo al productor que incluye la venta de los insumos, la asistencia técnica, la administración del proyecto, un programa de financiamiento que consiste en una línea de crédito de Banca para el Desarrollo y un programa de arrendamiento; mediante el cual le paga al productor un monto fijo anual por hectárea desarrollada. Azucarera El Viejo invierte más de US $462.000 de su presupuesto anual en programas sociales y ambientales.

Compromiso con el ambiente

La compañía reutiliza más del 47% del total de agua extraída, para darle el mejor uso posible, explicó Laura Agüero, jefe del Departamento Ambiental de El Viejo. “Desde el 2009 realizamos importantes esfuerzos en la reducción del consumo de agua, como el inicio del proyecto de recirculación para la limpieza de cenizas en las calderas. En el 2012 eliminamos el lavado de la caña en mesa y en el 2015 construimos una pileta de recirculación que permite su enfriamiento. Estos cambios generan un ahorro total de 5.890 galones por minuto”.

El agua residual del ingenio, una vez tratada, es reutilizada en el riego de la caña para minimizar su vertido en el Río Tempisque, así como la extracción de más líquido. Las más de mil hectáreas del proyecto cuentan con una eficiencia en el uso de agua mayor al 90% en todo sus sistemas de riego.

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En el marco de una alianza con el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) la empresa realiza análisis anuales de agua para garantizar su consumo. Asimismo cuenta con programas de potabilización para las comunidades, de mantenimiento de mantos acuíferos; de educación en el consumo racional y proyectos de cosecha de agua.

Producción de energía

Hace 37 años que Azucarera El Viejo le vende energía limpia al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), por lo cual es el primer ingenio en Centroamérica en desarrollar un proyecto comercial de generación con biomasa. La energía que genera proviene de los residuos fibrosos del bagazo que se obtiene al extraer el jugo de la caña.

Su uso evita quemar combustibles fósiles que contaminan el ambiente y, además, constituye una solución para el manejo de los residuos. En promedio, el 63% de esta energía limpia es vendida al ICE, que la suministra a unas 28.000 familias. El resto lo utiliza la empresa en el ingenio y en el riego del campo.

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“Es importante destacar que aprovechamos el 99,8% de nuestros residuos; el desperdicio en el ingenio es cero”, recalcó Agüero. Más del 60% de la caña propia es cosechada en verde, mientras que el restante 40% es quemado siguiendo estrictos procedimientos de seguridad y cumpliendo con el reglamento de quemas agrícolas controladas.

La azucarera posee el Refugio de Vida Silvestre Hacienda El Viejo, creado oficialmente mediante un decreto del Ministerio de Industria, Ambiente y Energía en octubre del 2009. Se trata de una zona protegida privada, con una extensión de 1.138 hectáreas, en la cual el 83% corresponde a zonas boscosas y un 17% al humedal La Bolsa.

Cuenta con alrededor de 187 especies de flora y 270 de fauna. El Viejo ha enfocado esfuerzos en la apertura de espejos de agua y en mantener una adecuada proporción de vegetación, con la cual las aves acuáticas puedan alimentarse, reproducirse y anidar. Fueron rehabilitadas más de 40 hectáreas y se ha logrado atraer a 60 especies de aves.

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Programas de responsabilidad social

La compañía realiza actividades de educación ambiental y de salud en escuelas, comunidades y con los trabajadores de la empresa; siembra unos 500 árboles cada año (más de 4.500 árboles fueron sembrados en los últimos 10 años) y más de 1.200 personas recibieron charlas de educación ambiental en el 2016. Cuenta con un programa de capacitación, becas universitarias para sus colaboradores, becas de excelencia para los hijos de estos y el Kínder Curime, que es gratuito.

Tiene a disposición de sus trabajadores un consultorio médico para los empleados y sus familias; nutricionista; acciones de seguridad laboral para prevenir y evitar accidentes; y un programa de recreación y fomento del ejercicio en pro de la salud. Por otra parte, la empresa brinda asesorías legales y técnicas en la compra de viviendas o terrenos y apoya a sus colaboradores en la gestión de los bonos de vivienda, de mejora o construcción.

Por otro lado, cuenta con un programa de voluntariado en el que 400 personas han ofrecido 1.605 horas corporativas y 1.569 horas voluntarias. Mediante este programa hn colaborado en 57 proyectos en 14 comunidades. Igualmente, el Programa de Jubilación ofrece asesoría y capacitación para un plan de retiro, apoyo en los proyectos productivos al jubilarse, apoyo y educación financiera para esa etapa y una reunión anual con los pensionados de la empresa, en la cual se les rinde cuentas del manejo de la compañía.

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Sin olvidar uno de los principales atractivos turísticos de la Hacienda El Viejo: La Casona, construida en 1850 y restaurada en 2008, donde los visitantes pueden disfrutar de la música y la comida típica costarricense. La Azucarera El Viejo recibe a turistas, estudiantes, especialistas en la producción azucarera y a cualquier persona que desee conocer el proceso de elaboración de este producto.

“Las puertas abiertas nos hacen más fuertes. Hemos visitado muchas operaciones en otros países, como Australia, que se dedican a lo mismo y hemos conocido empresas de otros ambientes. Esas personas que nos abren sus puertas nos hacen mejores y sentimos que nosotros debemos tener la misma política”, indicó Brian Campbell, CEO de El Viejo.

“A cualquier persona que nos quiera visitar le decimos que está es su casa y que las puertas están abiertas. No cobramos por las giras, muchas veces recibimos estudiantes a los que enseñamos una forma diferente de hacer negocios”, agregó Campbell. Para visitar la planta se pueden contactar a través de Jeimy Gamboa, al correo [email protected]

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